medusas, piedras, encuentros, objetos, despedidas, preguntas, chakras, olvidos, libros, playas, artefactos, deseos y todo lo que cabe en el reino de Perséfone
Se me pegotea la nostalgia. Música que se me anda colando en los tarareos apenas me descuido. Supongo que es parte de ver el proceso de desmantelamiento de ese espacio que guarda(ba) parte de quien yo era, de donde compartí largo y tendido con personas cruciales en mi vida, de regalos que busqué ahí amorosamente, para otr@s y para mí, y simplemente de haber entrado tantas veces con la excusa de buscar algo totalmente irrelevante, porque en el fondo estaba buscando la contención de ese espacio (si, en verdad creo que hay espacios que contienen y otros que te expulsan, sino, párese por ahí en la vereda donde está la torre de Mordor)... y las conversaciones. Conversaciones que datan incluso de antes de que yo fuera esa a la que le gustaba Christianes.
En este simulacro de domingo no es de mi interés hacer nada de provecho sentía la nostalgia del silencio así que prohibí a mis pies caminar les permití a cambio que salieran a balancearse se irrigaran de luna anaranjada vaivén de cuna, escaño solitario a mis ojos viene de vuelta el viento