16.6.14
Invierno II
dejo la luna entre paréntesis
así,como por si acaso,
para que su dueño la encuentre
mientras camina por memorias
que aún no han sido recordadas
7.6.14
1.7.13
Nostalgia
Se me pegotea la nostalgia. Música que se me anda colando en los tarareos apenas me descuido. Supongo que es parte de ver el proceso de desmantelamiento de ese espacio que guarda(ba) parte de quien yo era, de donde compartí largo y tendido con personas cruciales en mi vida, de regalos que busqué ahí amorosamente, para otr@s y para mí, y simplemente de haber entrado tantas veces con la excusa de buscar algo totalmente irrelevante, porque en el fondo estaba buscando la contención de ese espacio (si, en verdad creo que hay espacios que contienen y otros que te expulsan, sino, párese por ahí en la vereda donde está la torre de Mordor)... y las conversaciones.
Conversaciones que datan incluso de antes de que yo fuera esa a la que le gustaba Christianes.
Tantas, tantísimas buenas conversaciones.
21.5.13
simulacro
infierno devastado de artificios
capas de seres indiferentes
portan muecas grises y anodinas
simulacros
en una noche eterna
el vacío amenazante
disfraza el sonido del vacío
esta isla de silencio
transitoria y móvil
es el único refugio
silencio
En este simulacro de domingo
no es de mi interés hacer nada de provecho
sentía la nostalgia del silencio
así que prohibí a mis pies caminar
les permití a cambio
que salieran a balancearse
se irrigaran de luna anaranjada
vaivén de cuna, escaño solitario
a mis ojos
viene de vuelta el viento
29.12.12
culpa
con culpa no se pagan facturas
no se enmiendan cicatrices
ni se nutren sirenas
con culpa no se viaja al pasado
para improvisar disculpas a destiempo
con culpa no se se tapizan futuros
ni se rinde culto a dioses imaginarios
con culpa no se borra el miedo
ni dejan de ser torpes los pasos
con culpa sólo se construyen habitaciones oclusas
donde la sangre que ha quedado estancada
es alimento de seres monocromos
18.11.12
desierto
bajo un cielo absoluto y oscuro
se huelen a distancia
sobre paisajes que no conocen
se siente el crujir de las pisadas
el viento sobre el pelaje
uno deposita sus muertos, sus heridas, sus viudas
la otra abre sus cicatrices, sus deudas, sus pérdidas
comparten el botín como cachorros hambrientos
no hay cordillera que los contenga
sólo oscuridad y estrellas mudas
los ojos brillan y el cansancio apremia
alimento y muerte
descansan en su vientre
y sólo un territorio yermo
puede contener su silencio
bajo un cielo absoluto que clarea
el sonido de sus pisadas en el camino
el aire salino que la llama
no miran atrás
saben que su único tesoro
permanece en el borde de sus labios
como humedad de muerte comulgada
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