
me he quedado mirandola vida de los otrosmientras la míapasa por detrás de mis ojos
gracias por aquellas pérdidas que me dolieron lo suficiente para saber que aún tengo un músculo multifuncional en el pechogracias a los maestros que aparecieron, reaparecieron, desaparecieron y permanecengracias a todos quienes pusieron un espejo enfrente de mí y me ayudaron a conocer mi luz y mi sombragracias a los seres de luz que me enseñaron a volar donde la atmósfera es más cristalinagracias a los seres oscuros que me mostraron el paisaje desconocido de mi propio fondo abisalgracias a las palabras que volvieron a bendecir mis manosgracias a la danza que empezó a hacerse espacio en mi vidagracias a todo lo que ha ido quedando atrás y que permitió que la carga ahora sea menos pesada y mis piernas más fuertesgracias a lo que permanece y me enseña el valor de lo que es tener un propósito que esté en sintonía con mi esenciagracias a lo inesperado que me hizo conocer la desestructuración y reconstrucción de mi espíritugracias a quienes tuvieron fe en mí a pesar de que mi propia fe es chiquita aúngracias a quienes me contuvieron con tan sólo enfrentar mi mirada perdidagracias a quienes me abrazaron cuando no había suelo bajo mis piesgracias porque hasta las heridas más profundas pueden limpiarse y cicatrizargracias porque este año que concluyó, me mostró lugares dentro de mi alma en los que dejé de ser extranjeragracias a las semillas que decidieron brotar, y también a las que no lo hicierongracias porque sé que en su debido tiempo habrá cosechagracias porque ahora sé mejor quién soya dónde tengo que irqué tengo para sembrarcómo debo cuidarloy con qué músculos cuento para ello.Y en particular,gracias por permitirme creer que aún no es demasiado tarde.